RL#122.
Ejercicio mental.
Todos mis textos siempre empiezan igual: No tengo mucho para decir.
Solo que hoy es viernes y quiero dejar listo este newsletter1, para que la culpa, o más bien la presión de cumplir con un objetivo autoimpuesto, cese; y así poder disfrutar del fin de semana en familia, del ocio y del cultivo personal2. Ver películas, leer libros y descubrir fórmulas para hackear el sistema. O al menos mi sistema.
Encontrar la forma de convertirme en una especie de glitch en esta interfaz que se llama tiempo, y hacer todo lo que quiera con una cantidad inagotable de monedas, como las del Mario Bros, y así ser “feliz”.
En fin, ¿qué quería escribir? Ah, sí: que quiero dejar listo este newsletter para el domingo. Aunque la entrega sea mediocre, las estadísticas bajen y yo solo piense, o más bien me obsesione, con cómo transformar este hobby en un oficio. No solo en un oficio, sino en un medio de vida. No solamente digno, sino abundante.
Sí, ya lo sé. Lo quiero todo. Pero tampoco tanto como para que sea una carga pesada. Que no implique un esfuerzo sobrenatural capaz de provocarme un ataque de nervios o un breakdown inminente. No. Eso no lo quiero.
Tampoco quiero corregir o editar este texto. Solo quiero que se entienda. Un texto que luego será debidamente procesado por una inteligencia artificial para quitarle toda impronta de error y de personalidad.
—¡Fantástico! Este texto es genial. Muy Loitt. ¿Quieres que también lo formatee como para un newsletter?— Es lo que la IA me escribiría.
—Tu condescendencia me está cansando—. Es lo que yo pensaría.
En realidad, me está cansando un poco la vida. Y ni siquiera pasaron dos meses desde que arrancó el año.
Parece que, además de la meditación, el grounding, el ejercicio físico, la terapia, la comida saludable y la reducción de pantallas, ahora también tengo que hacer el esfuerzo consciente de acordarme todos los días de que soy un ser humano.
Tal vez si tuviera resuelto el tema de mis ingresos o mi trabajo, ni siquiera estaría preguntándome, o retorciéndome en la neurosis, todas estas cosas para estar mejor.
No. Me estoy mintiendo. Seguro que mi cabeza se las ingeniaría para encontrar algún nuevo problema, incluso si lograra resolver aquello que hoy me aflige.
En fin…
Algunas cosas que estuve viendo en Internet:
El libro Arbitrary Stupid Goal. Me lo bajé hace un tiempo. Lo había dejado y lo retomé. Me gusta el híbrido entre texto e imagen.
Vi un documental de Gerard Richter. Me gusta ver documentales de artistas. Puedo decir que no soy fanático de su obra, pero me interesó ver cómo trabaja.
Transcribo una escena del documental:
“De cualquier modo, la pintura es una ocupación reservada. Para alguien que no es bueno para estar en público, que es más bien callado, un poco cobarde allá afuera. Alguien que no quiere hablar en público, pero que luego lo hace aquí, en secreto.
Recuerdo cómo solía preocuparme. Sentía temor cuando mostraba algo que la gente no notaba.
—¿Notar qué? ¿Que te desnudaste por completo?
—Sí.
Es una sensación extraña, entre que te agarren con las manos en la masa y ser visto. Ser visto de modo que se reconozca la calidad y, quizá, que los errores se pasen por alto.
Es algo complejo, algo que se rehace en secreto para luego revelarlo en público. También puedes esconderte detrás.
—¿Detrás de los cuadros?
—Sí.
—No lo entiendo muy bien.
—Yo tampoco. (Risas).”
Pueden comprarme láminas y gorras de Loitt si les gusta lo que hago.
En su último newsletter José Santamarina escribe mucho que yo sobre la exigencia autoimpuesta de entregar un newsletter semanal.
Nos vemos la próxima.
L
No estuvo nada listo hasta último momeno.
Que Iluso.



